BCN – Formentera con la Evasión

Hace tiempo que el Capitán Ferrini estaba preparando esta travesía con su nuevo barco, para ir a pasar el verano currando en Formentera. El 2 de mayo dejamos Port Ginesta a las 8 de la mañana, con un Evasion perfectamente listo para navegar, aún que un poco pesado puesto que somos 5 tripulantes y todos los depositos están llenos. Además nos espera un viaje con muy poco viento, y casi siempre de proa: a parte unas 7 / 8 horas de ceñida por la noche, el resto de la travesía (38:30h de bocana a bocana) será a motor. Aún así no nos aburrimos: dos jornadas espléndidas, un Sol que flipas, la mar un espejo… vimos delfines y 2 tortugas enormes (cerca de Ibiza) que recién salian del letargo y flotaban con cara de colocadas recalientandose al sol. Me subí por encima de las crucetas para sacar unas fotos desde arriba, testimonio de la primera travesía del Evasion bajo el jolly roger de su nuevo armador.

En el puerto de la Savina acudimos al auxilio de un desafortunado cofrade: un grifo de fondo mal cerrado, una brida mal puesta que salta, y en una noche el Espirit of Yeoman se hunde hasta a tocar el fondo del puerto, justo mientras el patrón estaba trabajando en Alemania… Cuando nosotros llegamos, la solidaridad pirata ya había puesto a flote este estupendo velero del 1950, 18m de madera con cuadernas en acero, y rescatado el motor (dismontándolo completamente, endulzándolo y volviendo a montarlo). Aún así, nos tiramos un día entero sacando cajas de herramientas, chalecos, mantas y colchonetas, pasando por agua dulce y poniendo todo a secar (gracias a un sol majestuoso)…

En este viaje también tuve ocasión de fijarme en otro barco, que capturó mi atención: un ketch de acero de unos 14m de eslora, manga generosa, cubierta despejada y bañera muy pequeña… me dió una impresión de gran solidez, y me explicaron que es un barco muy marino, y está a la venta. Como siempre, acabé perdido en ambiciosas fantasías…*

(Singladura del viaje: 162 mn)

* 20 meses después de escribir este post, mis ambiciosas fantasías empezarían a hacerse realidad, con la compra de L’Alliance, que justamente es un ketch de acero de 14 m de eslora…

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